LA VIDA EN VINCES EN 1820
En el año 1820, Vinces ya estaba viviendo el Primer Boom Cacaotero. De Vinces exportaban el Cacao Fino de Aroma a países europeos, sobre todo a Francia, y esa, así como se adquirieron las tradiciones, costumbres y en ocasiones hasta la arquitectura. Aquel 1820 cuando Ecuador aún no era República y todo lo que ahora es Los Ríos, Manabí le correspondían a la provincia libre de Guayaquil. En Vinces (que sólo era un poblado), las actividades productivas estaban conformadas por labradores, jornaleros, tenderos, comerciantes y ricos propietarios.
Los bailes de entonces eran: la pavana, el vals, el minuel, la mazurca, el passe-pieds, el vigodón y los instrumentos musicales más usados fueron: el arpa, el violin, la guitarra y el ruel, el canto femenino no podía faltar.
Los vestidos que usaban las mujeres de clase aristocrática tanto para la calle como para la casa eran iguales a los usados en Europa, los hombres vestían la moda francesa o inglesa. Las féminas eran muy hábiles en la confección de sus vestidos, la gente de clase media vestía chaqueta muy corta, camisa de tela con pechera bordada, los pantalones eran de lino, los sombreros eran de paja toquilla, llamados pava. En todas las casas no podía faltar la hamaca.
Las mujeres eran de piel blanca, con frecuencia rubias y ojos azules, sus facciones delicadas y elegantes, caminaban y bailaban con mucha gracia, copiaban la moda europea y acostumbraban a ir con frecuencia a la iglesia.
La madre era la jefa absoluta del hogar, los hijos al despertar debían ir donde sus padres y de rodillas pedir la bendición del día. Los tratamientos familiares eran: “Mi señor padre”, “Mi señora madre”, “Mi señor marido”, “mi digna señora esposa”.
Los hijos Solteros cuando trabajaban debían entregar todo lo ganado a su madre para que ella dispusiera cómo gastarlo.
A la hora de la comida, el padre o la madre bendecían la mesa y al terminar la comida, oraban en voz baja, agradeciendo.
El noviazgo debía durar 3 años antes de contraer nupcias. El ahijado al encontrar a su padrino o madrina, aunque fuera en media calle, debía arrodillarse y solicitar su bendición.
La palabra dada era una garantía que no podía ser puesta en duda. Tenía mucho valor moral.
Los racimos de plátano pesaban hasta 80 libras y costaban 2 reales (moneda de aquel tiempo), las frutas eran abundantes y hasta se regalaban. Se bebía whisky, vino francés, cerveza francesa y el pueblo bebía aguardiente de caña destilado en precarios alambiques. Era muy común el atún que se compraba a 2 reales la lata.
Éramos felices y no lo sabíamos…
Con información de «Historia Social Económica de la antigua provincia de Guayaquil». Michael Hamerly (AHG). #GranCacao#GYE2020
Fuente:
GUAYAQUIL 2020
